Melissa: “El ruido constante alrededor de la comida desapareció”
Perdió alrededor de 17 kilos en 13 meses de tratamiento con Yazen.
Su IMC pasó de obesidad grado 1 a sobrepeso y mejoraron sus valores de glucosa y lípidos en sangre.
El “ruido” constante alrededor de la comida desapareció, ayudándola a recuperar el control sobre sus decisiones.
Hoy se siente más empoderada, sin culpa y capaz de tomar decisiones pensando en su salud física y emocional.

Cuando Melissa llegó a Barcelona para comenzar una nueva etapa de su vida, tuvo que enfrentarse a algo habitual en cualquier proceso migratorio: la incertidumbre. Adaptarse a un nuevo entorno, construir una nueva vida y afrontar lo desconocido le generaban una ansiedad que, poco a poco, empezó a calmar a través de la comida.
Las reuniones con amigos, las tapas, la cerveza y los excesos formaban parte de esa dinámica. Pero el problema iba mucho más allá de comer demasiado. Melissa empezó a sentir vergüenza por su comportamiento y llegó a desconectarse de determinadas situaciones sociales.
Se dio cuenta de que necesitaba algo diferente. No quería simplemente que le dijeran que tenía que comer menos: necesitaba entender qué le estaba ocurriendo y contar con profesionales que pudieran acompañarla durante el proceso.
Eso fue lo que encontró en Yazen. Para Melissa, saber que detrás del tratamiento había personas reales (desde los enfermeros hasta el equipo médico) fue una parte importante de ese acompañamiento.
Tras 13 meses con Yazen, ha perdido alrededor de 17 kilos y su índice de masa corporal ha pasado de obesidad grado 1 a sobrepeso. También ha observado mejoras en sus valores de glucosa y lípidos en sangre y en la inflamación de su cuerpo.
Pero uno de los cambios que más destaca no aparece en la báscula. Ese “ruido” que hacía que gran parte de su atención estuviera constantemente centrada en qué iba a comer desapareció desde el principio del tratamiento.
Hoy Melissa siente que ha recuperado la capacidad de tomar decisiones pensando en su propia salud. Ya no vive esas decisiones desde la culpa, sino desde el autocuidado.
Para ella, comenzar este proceso ha significado tomar acción sobre su salud física y emocional. Y, después de todo el camino recorrido, hay una sensación que resume especialmente bien su experiencia: sentirse orgullosa de haber dado el paso.
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